Hernán Pizarro fue uno de los conquistadores españoles que llegaron al Perú en 1532, con el objetivo de conquistar el Imperio Inca. El Cusco fue uno de los principales sitios en los que Pizarro estableció su presencia. Se encontraba en el corazón de la antigua capital del Imperio Inca, por lo que era un punto de gran importancia para los españoles.
Pizarro estableció una base militar en el Cusco durante los primeros días de su estancia en Perú. Esta base era una forma de controlar y asustar a la población local. Pizarro también construyó una iglesia, un hospital y una prisión en el Cusco para demostrar la superioridad de la cultura española. Estos edificios fueron construidos con la intención de imponer el cristianismo y la autoridad española entre los nativos.
Pizarro también intentó ganarse la lealtad de los nativos ofreciéndoles algunos beneficios. Esto incluía el derecho a conservar sus tierras, el derecho a la libertad de culto y algunos impuestos reducidos. Sin embargo, los españoles también impusieron nuevas leyes en el Cusco para asegurar su dominio. Esto incluía la prohibición de la adoración a los dioses Incas.
En 1535, Pizarro estableció Cusco como la capital del Virreinato del Perú. Esto significaba que era el centro de su nuevo imperio. Para reforzar su dominio, Pizarro se aseguró de que el Cusco se convirtiera en una ciudad bien fortificada. Esto incluía la construcción de murallas, torres de vigilancia y puestos de guardia para mantener el orden en la ciudad.
En resumen, Hernán Pizarro llegó al Cusco en 1532 con el objetivo de conquistar el Imperio Inca. Estableció una base militar en el Cusco para controlar la población local y construyó edificios como una iglesia, un hospital y una prisión. Intentó ganarse la lealtad de los nativos ofreciéndoles algunos beneficios y estableció Cusco como la capital del Virreinato del Perú. Finalmente, fortaleció la seguridad de la ciudad construyendo murallas, torres de vigilancia y puestos de guardia.
Los conquistadores españoles liderados por Pizarro tomaron el control de la Ciudad del Cuzco en el siglo XVI. Esta fue la ciudad más importante del Imperio Inca, y su conquista supuso un importante cambio para el modo de vida de los habitantes de la región. Los conquistadores españoles fueron muy crueles con los habitantes de la ciudad y asesinaron a muchos de ellos. Además, destruyeron las estructuras y construcciones incas y robaron los tesoros de la ciudad. También impusieron su religión, la religión cristiana, y trataron de eliminar todos los elementos de la cultura inca. Los conquistadores españoles trataron de someter a los habitantes del Cuzco, a los cuales consideraban como sus vasallos. Establecieron una administración colonial para controlar la región y explotaron sus recursos. También establecieron una economía de mercado y una moneda oficial, y obligaron a los habitantes a realizar trabajos forzados. Esta fue la forma en que los conquistadores españoles tomaron el control de la ciudad del Cuzco.
Cuzco fue la capital de la cultura Inca y la ciudad más importante de la civilización Inca. Esta ciudad fue conquistada por el ejército de los españoles liderado por Francisco Pizarro en el año 1533. Esta fue la caída del Imperio Inca y la conquista española de América.
Los españoles se habían preparado para la conquista con una armada de cerca de 180 soldados bien armados, caballos y armas de fuego. Los guerreros incas contaban con armas de piedra, mazas, arcos y flechas. A pesar de esto, los incas resistieron durante meses para defender la ciudad de Cuzco.
Los españoles finalmente conquistaron la ciudad de Cuzco en 1533 después de muchos meses de resistencia. Esta fue una de las conquistas más famosas y significativas de la historia, ya que marcó el comienzo de la colonización española en el continente americano. Esto también significó el fin del Imperio Inca y el comienzo de la dominación española en el continente.
Francisco Pizarro fue el líder de los españoles, un conquistador con grandes ambiciones y una gran habilidad para la diplomacia. Usó su habilidad para dividir a las tribus y a los líderes, lo que le permitió conquistar la ciudad de Cuzco sin tener que luchar una gran batalla. Después de la caída de Cuzco, Pizarro marchó hacia el sur a conquistar el resto del imperio Inca.
En 1536, Cusco fue tomada por los españoles liderados por Francisco Pizarro. Después de que los incas fueron derrotados, Atahualpa, el último emperador inca, fue capturado y ejecutado. Muchos incas huyeron de la ciudad, buscando esconderse y escapar de los españoles. Uno de los que logró escapar fue Manco Inca, hermano de Atahualpa.
Manco Inca, también conocido como Manco II, fue el líder de los incas durante la resistencia a los españoles. Cuando los españoles tomaron Cusco, Manco Inca fue uno de los primeros en huir. Él fue el único miembro de la familia real que logró escapar. Junto con un pequeño grupo de seguidores, huyó para esconderse en la selva, donde se unió a otros incas que habían huido de los españoles.
Durante los siguientes años, Manco Inca lideró una guerra de guerrillas contra los españoles. Se movió de lugar en lugar para evitar a los españoles, a veces construyendo nuevas fortalezas y atacando y destruyendo lugares ocupados por los españoles. Finalmente, en 1544, los españoles lograron derrotar a Manco Inca y forzarlo a rendirse.
Manco Inca fue el único miembro de la familia real inca que logró escapar de Cusco cuando los españoles tomaron la ciudad. Durante los años siguientes, lideró una resistencia violenta contra los españoles, pero finalmente fue derrotado. Su legado se mantiene hasta el día de hoy, como un símbolo de la resistencia de los incas ante la conquista española.
Francisco Pizarro fue un devastador conquistador español que vivió entre 1471 y 1541. Trabajando junto con otros líderes conquistadores, como Hernando de Soto, Francisco Pizarro participó en la conquista de los territorios de América del Sur, donde se conoció como el Gran Conquistador del Perú. Se cree que era uno de los principales líderes del ejército español que luchó contra las tribus indígenas en los territorios que ahora se conocen como Perú.
Durante el reinado de Carlos V de España, Pizarro fue el encargado de liderar la expedición de conquista de lo que se conoció como el Imperio Inca. Partió desde Panamá en 1530 y llegó a la costa peruana en 1532. Se enfrentó a los incas en una serie de batallas para tomar el control de su territorio y su capital, Cusco. En 1533, Pizarro fue capaz de derrotar al Inca Atahualpa en la Batalla de Cajamarca, lo que le permitió tomar el control de todo el imperio.
Una vez que Pizarro controló el Imperio Inca, estableció una serie de leyes y reglas para gobernar el territorio. Estas leyes incluían el establecimiento de una nueva religión, el catolicismo, y la imposición de impuestos a la población. También hizo un acuerdo con el Inca Atahualpa para que este le diera una gran cantidad de oro y plata a cambio de su liberación, aunque nunca cumplió con su promesa.
En 1541, Pizarro fue asesinado por partidarios de uno de sus antiguos compañeros de expedición, Diego de Almagro, en una lucha por el control de la región. Su muerte marcó el fin de la conquista y la colonización española en el territorio Inca. Su legado fue el de un conquistador y colonizador brutal que abrió la puerta para el establecimiento de la colonia española en el Perú, aunque también fue responsable de la destrucción masiva de la cultura y las tradiciones de los incas.